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José Ángel Onieva y Marcelo Solís - Piano y tenor
El concierto del miércoles 26 de noviembre de 2025 fue un concierto para revindicar la Zarzuela. El recital se presentó bajo el título “Zarzuela y Postre”, estructurado en cuatro “menús” temáticos que guiaron al público a través de distintos momentos.
Durante la velada, el tenor Marcelo Solís ofreció un gran despliegue vocal, con un discurso interpretativo cuidado: más allá de una voz afinada y bien proyectada, destacó por su capacidad para transmitir cada obra.
Le acompañaba al piano José Ángel Onieva, quien también interpretó alguna obra en solitario, aunque muchos tarareábamos la letra por dentro.
El concierto comenzó con un bloque titulado así porque las tres piezas seleccionadas compartían un elemento común: la palabra “ojos” aparecía en todas ellas.
Un menú dedicado a reivindicar la zarzuela Luisa Fernanda, de la que José Ángel comentó que “no tiene nada que envidiar a las grandes óperas”, destacando su riqueza musical y su solidez dramática.
El bloque se completó con las Rimas de Bécquer de Albéniz, que aportaron un contraste más poético y recogido dentro del recorrido
Este menú comenzó con el conocido Intermedio de La leyenda del beso, una melodía muy familiar para el público gracias a la versión “Amor de hombre” popularizada por Mocedades.
El programa continuó con Bella enamorada y con el tríptico de canciones de García Abril sobre textos de Antonio Gala
El último bloque cerró la velada con obras de gran resonancia dentro del repertorio lírico. Entre ellas destacó No puede ser, de La tabernera del puerto, una de las romanzas más conocidas y apreciadas del género. Su presencia aportó un final reconocible y cercano para el público (incluso hubo quien, a la salida del concierto, seguía cantándola)
En el bis, viajamos a Argentina con El clavel del aire blanco, de Guastavino, que cerró el concierto con un tono cálido y sereno